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Desde un wallbox en el porche de un chalet hasta un punto con contador propio en un garaje comunitario, presupuestado solo después de leer lo que da tu suministro.

Una instalación de cargador es, sobre todo, una tirada de cable y una decisión de protecciones. El cargador es la parte más barata y menos interesante; lo que marca el precio es cuánto recorre el cable desde tu contador, por dónde tiene que pasar y si tu suministro actual aguanta la carga sin ampliación.
Por eso no presupuestamos con una foto. Abrimos la centralización, medimos el recorrido y miramos qué hay ya en el cuadro, y entonces damos una cifra cerrada. Todos los trabajos que ves en esta página se hicieron así.
Un punto de recarga correcto es un circuito dedicado, no un enchufe colgado de uno existente. Sale del cuadro o de la posición de contador por su propio cable, con sus propias protecciones, hasta el cargador, y según la ITC-BT-52 necesita su propia protección diferencial en lugar de compartirla con el resto de la vivienda.
En la práctica el trabajo es: confirmar la potencia disponible en el contador, elegir la sección de cable según la distancia, tirar el cable, montar un armario con el magnetotérmico y el diferencial, fijar el cargador, conectar, comprobar y poner en marcha. En un chalet sencillo es un día. En un garaje subterráneo con 40 metros de tirada y cuadro comunitario, más.
El circuito dedicado importa por la duración, no por el pico. Un hervidor consume más que un cargador de 7,4 kW, pero durante dos minutos. Un coche carga casi a plena potencia durante horas, y cada conexión, borne y protección de ese circuito trabaja a temperatura de régimen toda la sesión.
Normalmente no, porque la gestión dinámica de carga resuelve el problema más barato. Una pinza amperimétrica en la acometida le dice al cargador cuánto está consumiendo el resto de la casa, y el cargador reduce su consumo para caber en lo que queda. El coche carga más despacio con el horno encendido y más rápido cuando se apaga.
La alternativa —ampliar potencia con la distribuidora— sube el término fijo de todas las facturas mientras vivas allí, a cambio de cargar más rápido en las pocas ocasiones en que la casa está a tope a la vez. Para la mayoría de los hogares la pinza es mejor trato.
Hay casos en los que la ampliación sí es la respuesta correcta: una potencia baja en un suministro antiguo, dos coches eléctricos, o una vivienda donde una aerotermia y una vitrocerámica de inducción ya rozan el límite. Cuál es tu caso lo decimos después de leer el contador, no antes.
Para cargar en casa por la noche, 7,4 kW le sobra a casi todo el mundo. Añade del orden de 35 a 40 km de autonomía por hora, que cubre varias veces cualquier uso diario normal durante las horas que el coche está parado. Pagar más potencia no aporta nada si el coche va a estar diez horas quieto.
Los 11 y 22 kW exigen suministro trifásico, que la mayoría de viviendas españolas no tiene: el trifásico es habitual en locales, naves y algunas promociones nuevas, y raro en pisos antiguos. Donde existe, 11 kW es el salto razonable; 22 kW solo compensa si el coche puede aceptarlos, y muchos no pueden.
La comprobación honesta es el coche, no el cargador. Un vehículo limitado a 7,4 kW en corriente alterna cargará a 7,4 kW aunque el wallbox sea de 22 kW, y la potencia extra no sirve de nada. Preguntamos qué coche tienes antes de recomendar nada.
En una comunidad de propietarios tienes derecho a instalar un punto de recarga en tu plaza, y no necesitas que la comunidad lo apruebe: necesitas comunicarlo por escrito con antelación. Es un derecho, no un favor, y sorprende a muchos propietarios a los que en una junta les han dicho lo contrario.
Lo que sí hay que decidir es de dónde sale la electricidad. La solución limpia es un suministro individual o un contador dedicado para el punto de recarga, de forma que el consumo sea tuyo y aparezca en tu factura y no en la de la comunidad. Colgar el cargador del suministro comunitario y ajustar cuentas de palabra es donde empiezan los conflictos.
La parte práctica es el recorrido: desde el cuarto de contadores o tu propio suministro, por techo o pared comunitaria sobre canalización adecuada, hasta tu plaza. Instalamos dejando el recorrido ampliable, porque en la mayoría de garajes el segundo y el tercer propietario llegan en un par de años.
Comprobamos cuatro cosas: la potencia disponible en el contador, la distancia entre suministro y plaza, el recorrido que puede seguir físicamente el cable y el estado del cuadro existente. Esas cuatro determinan casi todo el coste, y ninguna se puede valorar por teléfono con una descripción.
La distancia pesa más de lo que la gente espera. El cable se dimensiona para que la caída de tensión en todo el recorrido se mantenga dentro de límites a plena carga, así que una tirada de 30 metros pide más sección que una de 5 para exactamente el mismo cargador. Esa diferencia suele ser mayor que la que hay entre dos modelos de wallbox.
Lo que no hacemos es dar una cifra de reclamo y descubrir la tirada de cable el día del montaje. El presupuesto que recibes es el que pagas, salvo que cambies tú las condiciones.
Abrimos la centralización, confirmamos la potencia disponible y vemos si el suministro es monofásico o trifásico.
Medimos la tirada desde el suministro hasta la plaza y acordamos por dónde va a pasar el cable.
Recibes una sola cifra con cable, protecciones, cargador y mano de obra, sin partidas provisionales.
Tiramos el cable sobre canalización adecuada, montamos el armario de protecciones y fijamos el cargador.
Comprobamos el circuito y las protecciones, ponemos en marcha el cargador y te explicamos cómo funciona.
Cargadores
El cargador es lo fácil. Lo que decide la instalación es tu suministro, la distancia hasta la plaza y dónde aparcas.
El precio final lo confirmamos después de ver el suministro y el recorrido del cable.
Precios
El cargador suele ser la parte menor del precio. La tirada de cable y tu suministro deciden casi todo.
En urgencias y reparaciones te decimos el precio del desplazamiento antes de que nadie salga, para que decidas sabiendo lo que cuesta.
Los trabajos programados, como cargadores, aire acondicionado o solar, se presupuestan gratis, con una sola cifra por escrito y sin partidas provisionales.
Más allá de la visita acordada, no hacemos nada con coste hasta que lo apruebas.
Proyectos reales
Instalaciones nuestras, fotografiadas en obra. Sin fotos de banco de imágenes.

Un punto de recarga doméstico en circuito propio, con su armario de protecciones junto al cargador.
Antes y después
Fotografías nuestras, tomadas durante el trabajo y al terminarlo. Nada preparado, nada de bancos de imágenes.
Durante
DespuésReseñas
5.05.0 en 15 reseñas de nuestros dos perfiles de Google
Transcritas literalmente de nuestros perfiles de Google.
Excelente servicio. La instalación del cargador para mi coche eléctrico fue rápida, profesional y muy limpia. El equipo fue puntual, resolvió todas mis dudas y dejó todo funcionando perfectamente. Muy recomendable por su atención y calidad de trabajo. ¡Muchas gracias!Excelente servicio. La instalación del cargador para mi coche eléctrico fue rápida, limpia y muy profesional. Explicaron todo el funcionamiento y dejaron todo perfectamente instalado. Muy recomendable.
Instalación de cargador para coche eléctrico
El cargador casi nunca es la parte cara. Lo son otras cuatro cosas, y ninguna se ve en una foto.

Instalación de cargador para coche eléctrico
La respuesta honesta para la mayoría de las casas es el más barato, y el motivo es tu coche y no el wallbox.

Instalación de cargador para coche eléctrico
Una pinza en tu acometida sale casi siempre más barata que un término fijo más alto para siempre, y hace el mismo trabajo.

Instalación de cargador para coche eléctrico
No necesitas permiso de la comunidad, pero sí una respuesta clara a de dónde sale la electricidad.

Instalación de cargador para coche eléctrico
Un cargador doméstico es un circuito dedicado con sus propias protecciones, y la caja de la pared es la última y la más fácil de sus partes.
Sí. En una comunidad de propietarios tienes derecho a instalar un punto de recarga en tu plaza y solo tienes que comunicarlo por escrito con antelación. No hace falta su aprobación.
No, si el cargador lleva gestión dinámica de carga, que mide lo que consume el resto de la vivienda y baja la potencia de carga para no pasarse de la contratada. Sin ella, cargar a tope con el horno y la vitro puestos sí puede superar el límite.
Una instalación doméstica sencilla con poca tirada de cable es un día. Un garaje comunitario con recorrido largo, canalización por techo compartido y contador aparte lleva más, y te decimos cuál es tu caso tras la visita.
Para 11 o 22 kW, sí. La mayoría de viviendas españolas son monofásicas, lo que permite hasta 7,4 kW: suficiente para añadir unos 35–40 km de autonomía por hora y de sobra para cargar de noche.
Sí. Instalamos cargadores aportados por el cliente y te decimos antes de empezar si ese modelo encaja con tu suministro, con tu coche y con la distancia que hay.
La factura y la documentación de la instalación del circuito, que es lo que necesitas para comunicarlo a la comunidad, para una futura venta de la vivienda o para cualquier deducción que vayas a solicitar.
Cuéntanos qué necesitas, envía unas fotos y te ayudamos a entender el siguiente paso.